viernes, 4 de junio de 2010

Vocación




Cuando sea grande quiero ser como Jorgito. Jorgito es tan dulce que le pusieron nombre de alfajor. Me gusta cuando lo acaricio y se sonríe. A veces lo peino, o le acomodo la ropa, y él nunca dice nada porque no sabe hablar. Igual yo sé que entiende todo lo que le digo. A veces le cuento cuentos, y él me mira, y los ojos le brillan mucho. ¡Cómo lo quiero a Jorgito! A veces lo abrazo y lo lleno de besos. Y a veces le tengo bronca. Y cuando le tengo bronca lo odio, porque todo es para él.
Jorgito nunca come con nosotros. Mamá primero le da de comer a él. Eso me da bronca, porque cuando tengo hambre tengo que esperar a que él termine. Mamá hace el puré y yo le doy de comer en la boca. A veces escupe todo, y mamá en seguida lo lava y lo cambia. Y si se babea yo le paso una servilleta. Y cuando mamá no se da cuenta me robo un poco de puré. Y si llora, lo pellizco. Si mamá me ve, me pega. Y yo no lloro, porque ya soy grande para llorar.
También me da bronca cuando lo bañan porque yo no puedo entrar. Pero cuando me bañan a mí, a él lo meten en el baño. Lo dejan en la silla y él no hace nada. Se queda quietito. Mamá dice que no quiere dejarlo solo. Yo eso no lo entiendo. Qué le va a pasar. Si a veces se queda dormido. A veces baila, se sacude. Y cuando Jorgito baila mamá se asusta y lo llama a papá y lo acuestan. Y me dejan solo en el baño, entonces yo bailo como él, y canto fuerte, y salpico todo. Y mamá se enoja y me reta, y a veces me pega. Pero a mí no me duele.
Mamá dice que Jorgito tiene que estar siempre limpio. Cuando le cambian el pañal no me dejan ver, pero después le puedo poner talco en los pies. También me dejan ponerle perfume. Yo le pongo detrás de las orejas como me enseñó mamá y él cierra los ojos. Para mí que le da frío. Yo le conozco todas las caras: cuando tiene sueño, o cuando tiene hambre, o si se hizo caca.
Jorgito es bueno. A la tarde tomamos la leche y vemos la tele. Siempre vemos lo que yo quiero porque él no sabe nada. Lo que más me gusta de Jorgito es que no tiene que hacer nada. Es el rey de la casa. Yo el año que viene voy a primero. No quiero ir a la escuela, pero papá dice que hay que ir igual. Y yo le digo que voy a ir cuando vaya Jorgito.
Un día papá se enojo mucho, y me pegó y me gritó: me dijo que nunca más le diga Jorgito, que se llama tío Jorge, y que ya fue a la escuela. Después vino mamá y me abrazó. Ella también se puso a llorar, y me contó que hace mucho el tío Jorge era abogado, y tenía una esposa y un bebé. Pero tuvo un accidente y su familia se fue al cielo y él se quedó acá. Mamá dice que es un ángel.
Por eso cuando sea grande, quiero ser como él; quiero ser el rey de la casa.

3 comentarios:

Luzdeana dijo...

Una historia muy emotiva y sugerente, Emilse. Que deja flotando muchas preguntas sobre ese niño, esa familia y sus emociones.
Un abrazo.

Máximo Ballester dijo...

Ufff, inesperadísimo final. Tremendo. Me diste acá, en el centro. ¡Muy bueno, Emilse!
Un beso.

Szarlotka dijo...

Gracias Luzdeana y Máximo por los comentarios.

Luzdeana, evidentemente esa familia tiene carencias importantes.

Máximo, sí, a mí también me da ahí, y alrededor también.

Este texto me parece espantoso, pero es lo que surgió después de tantos días frecuentando el hospital. Tiene una cosa sombría que me quita las ganas de leer, pero sentí la necesidad de subirlo. La idea iba y venía, me buscaba, me pedía que la escriba. Por eso es que está acá. Pero no es para nada un texto de mi agrado.

Besos