domingo, 22 de noviembre de 2009

Pasajera





Vio un letrero. Una letra E. Un auto que salía de un estacionamiento. Un auto que la atropellaba. Pensó en Estrellita, su amiguita que murió de leucemia pocos días antes de tomar la comunión. Pobre Estrellita. Estaba todo preparado para la fiesta. Sólo faltaban las guirnaldas amarillas y blancas. Pero no hubo guirnaldas; sólo crespones color obispo. Y el vestido de Estrellita, el mismo con que hicieron la mortaja. Y el Rosario de Estrellita, el mismo que tenía enredado entre los dedos cuando la velaron. Del estacionamiento a la estación. A Saint Lazare. A Paris. A Paris en tren. Sí, el tren y las trenzas. Las trenzas de Estrellita. Las trenzas de Estrellita saltando a la soga. Las trenzas de Estrellita volando de la Tierra al Cielo. Y ahora ella de un salto a Saint Lazare. Y Estrellita en el andén. Estrellita que se abre paso entre la multitud. Y el aura de Estrellita que ilumina la estación. Ella la llama. Pero Estrellita no se detiene. Sólo de vez en cuando se da vuelta para ver si ella la sigue. Y ella la sigue. Ella quiere saber a dónde la lleva Estrellita. Y llegan a la Plaza de la Estrella. Al Arco del Triunfo. Estrellita ya está del otro lado, abre sus brazos, y espera. Bajo el arco, el presente sólo dura unos pasos. Tendrá que apurarse si no quiere llegar tarde.



4 comentarios:

Flor de Ceibo dijo...

¡GRACIAS!
El miedo a la muerte, desaparece al leerte

Szarlotka dijo...

Yo por ahora prefiero no encontrarme con Estrellita...

Máximo Ballester dijo...

Qué ritmooo!!!
Me encantó. Tenés una destreza admirable.
Besos.

Anónimo dijo...

cada vez que me echo en el piso a ver A Estrellita ¿estoy cerca de la muerte o estoy muerto?

hago mias las palabras de Irene.

beso

sj