miércoles, 29 de julio de 2009

Eterna bella durmiente


El príncipe intentó saltar el muro, pero resbaló y cayó con tal mala suerte que se fracturó las piernas. Gritó y gritó, pero nadie pudo escucharlo. Y así el príncipe fue muriendo de a poco: un poco de dolor, otro poco de frío, y otro poco de hambre. Y la princesa nunca despertó.

1 comentario:

FLOR DE CEIBO dijo...

EMILCE:
Cortito, pero sabrocito.
A veces el príncipe está cerca y por "dormidas", no lo escuchamos.
¡HAY QUE ESTAR ALERTA!